Ermita de Nuestra Señora del Tajo

La Ermita de Nuestra Señora del Tajo corona la cúspide de un escarpado cerro al noreste de Camprovín, del que se puede llegar a ver la Sierra de la Demanda, la Sierra Cantabria y Rioja Alavesa, el Serradero y el Valle del Ebro hasta Logroño.

Se trata de una construcción arquitectónica de origen románico, aunque debajo se encuentran restos de una antigua necrópolis medieval, por lo que ya entonces se consideraba el paraje como un lugar sagrado. También se dice que pudo ser una antigua torre de vigilancia romana, y que incluso los árabes hicieron su aportación (hay un moral de unos 400 años). Después, pasó a ser santuario cristiano y casa de ermitaño, en la actualidad conserva su función de ermita, hasta donde se celebra una romería el día 23 de junio, el ayuntamiento reparte pan y vino. En lo que antiguamente era la casa del ermitaño, que después paso a ser corraliza y refugio para pastores y cazadores, hoy encontramos un museo local.

Su construcción es de sillarejo en la cabecera y mampostería en el resto. Está compuesta por una nave rectangular partida en cuatro y una cabecera también rectangular cubierta con medio cañón. De su origen románico sólo se conserva la cabecera del siglo XII, la construcción originaria se rehizo en época Moderna alterando el resto.
Cuenta la leyenda según Alejo Ibáñez y recogida por Quijera Pérez que:

“Un hombre de la localidad se acercó al monte a cortar leña y comenzó a cortar una encina con su hacha. Estando en la faena, una voz le dijo desde el interior de árbol:
” Tajo, no cortes ni más arriba ni más abajo o me cortarás un brazo”.

De esta manera encontró a la Virgen en el interior de la encina.
Esta leyenda no es única dentro de la tradición religiosa riojana, si no que pertenece a un modelo mítico, el de la aparición de imágenes religiosas ubicadas en lugares considerados sagrados. Este mito se manifiesta en multitud de variantes por toda la Península Ibérica y Europa. El origen de estas tradiciones se remontan a la época de dominación árabe. Estas imágenes existirían con anterioridad y serían escondidas entre árboles y zarzas para evitar su captura por parte de los árabes. Tras la expulsión de estos las imágenes serian descubiertas y rescatadas por la comunidad cristiana. Esta tradición se rememora en las dos encinas conservadas junto a la ermita, y en el lienzo del Bautista del retablo.

Caben destacar los tres lienzos del siglo XVI que decoran el retablo: en el ático, Santa Teresa; a la izquierda el Cristo Fons Vitae portando la Cruz y el cáliz, con las cuatro esquinas ocupadas por los evangelistas; y a la derecha San Juan Bautista, que en lugar de situarse en la orilla del Jordán, se encuentra en un encinar, donde la encina situada a su derecha es una de las de la ermita, pues tiene la misma hoquedad en la parte baja del tronco. En el retablo también encontramos la imagen de Nuestra Señora del Tajo, una talla tardorrománica del siglo XIV.

Fuentes:

VV. AA. , (2008) Enciclopedia del Románico en la Rioja. Fundación Santa María La Real, Centro de Estudios del Románico.

F.J. Ignacio López de Silanes Valgañón. (25/6/2000). Patrimonio de La Rioja, Ermita de Nuestra Señora del Tajo en Camprovín. La Rioja. Suplemento del Domingo.