Las tabas

Este juego tradicional, del cual, se han encontrado muestras en diferentes excavaciones arqueológicas de distintas culturas, se ha ido transmitiendo de generación en generación por la mayoría de hogares en la España de los años 50. Es uno de los juegos con mayor antigüedad de la historia de la humanidad.

Las tabas era un juego típico de las niñas, las decoraban pintándolas de colores con los pintaúñas que les dejaban sus madres, normalmente era usado el color rojo.

Se usaban seis tabas y un pito. El juego consistía en lanzar a la vez el pito a lo alto y dejar caer las tabas al suelo y antes de que el pito tocase el suelo había que cogerlo. A continuación se volvía a lanzar el pito al tiempo que se movían las tabas para que quedaran en la posición elegida, existían cuatro posiciones llamadas “a pencas”, “a aguas”, “a caras” y “a culos”. Se necesitaba mucha agilidad y rapidez para que el pito no tocase el suelo.

En una segunda tirada se recogían las tabas que estaban del lado elegido y se intentaba volver las tabas todas del mismo lado.. Estas tiradas se repetían por cada uno de los cuatro lados de la taba. Si la pita caía al suelo o no le daba tiempo de cambiar los lados de las tabas, la niña perdía el turno y jugaba su compañera.

El juego terminaba cuando una de las participantes realizaba todas las jugadas.

Los materiales que se usaban para poder realizar este juego eran las tabas (eran los huesos astrágalos de las patas de las ovejas, corderos o de los carneros) y el pito (era una especie de canica que se hacía con barro o también se usaba una bola que hacía de cierre en el tapón de las botellas de gaseosa).

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