Iglesia San Martín

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La Iglesia de San Martín perteneció al Monasterio de San Millán de la Cogolla desde el año 1076 hasta la desamortización de 1835, siendo además monasteriales las ermitas de San Alejandro, San Román, Nuestra Señora del Tajo y San Mamés, según los visitadores emilianenses del siglo XVI. La Iglesia de San Martín, construida en la segunda mitad del siglo XVI, se ubica en la cumbre del cerro desde la cual se extiende el resto del pueblo. Hacia el año 1545 fue edificada sobre la iglesia que había anteriormente por el arquitecto y maestro de obras Juan Pérez de Solarte, quien también construyó la Iglesia de San Andrés en Anguiano, y fue acabada por Marín Pérez de Solarte.

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CONSTRUCCIÓN

La iglesia fue erigida en piedra sillar y está formada por tres naves de igual altura distribuidas en tres tramos, que remata con una cabecera ochavada de cinco paños, siendo el primer tramo el más largo, decreciendo su longitud a medida que se aleja del presbiterio.

 

Presenta contrafuertes en las esquinas, en los entretramos y en las entrenaves, que contrarrestan los esfuerzos laterales de las altas bóvedas góticas, que estas descansan en cuatro pilares cilíndricos, donde se despliegan los nervios como las ramas de la palmera. El descentramiento de la puerta en el segundo tramo, podría indicar que no cambió de lugar, al construirse la iglesia de nueva planta. La portada parece del siglo XV, previo a la iglesia, exhibiendo dos finos baquetones en derrame.

La torre original se hundió en el año 1835 siendo reconstruida en el año 1965 por el arquitecto Gerardo Cuadra en un estilo racionalista propio del siglo XX.

LA NUEVA TORRE

Gerardo Cuadra colocó una nueva torre que hizo de contrafuerte, a través de la construcción de dos grandes elementos de hormigón situados perpendicularmente al muro de los pies del templo; que a la vez sirvieron para acoger la escalera. Ésta, se manifiesta al exterior con sus antepechos escalonados de hormigón visto. En lo alto se encuentra el campanario rodeado de perfiles metálicos verticales.

Un paisano que sigue hoy en día tocando las campanas, nos cuenta una anécdota del campanario cuando era niño.

También nos habla de las trasteras.

El retablo mayor consta de un banco donde apoyan los dos cuerpos y el ático, divididos los primeros en tres calles mediante parejas de columnas corintias estriadas con el tercio inferior entorchado, siguiendo la moda clasicista de la época. La calle central es una secuencia de tres arcos triunfales: el primero se remata en un frontón curvo y roto para acoger al templete; el segundo presenta la imagen de San Martín Obispo, realizada en 1658, bajo un frontón curvo; y el del ático, enmarca un Calvario formado por un Crucifijo del XVII con los dedos de las manos cortados para que entrara en una casilla que tiene de fondo una pintura de la Jerusalén Celeste, bajo un frontón curvo relleno con el Padre Eterno. Las alas laterales se adaptan a los ochavos del presbiterio, mostrando esculturas en relieve sobre tabla: la Natividad y la Epifanía en el primer cuerpo, y en el segundo, las escenas ecuestres de San Martín con el mendigo y de San Millán Matamoros.

El relicario realizado en el año 1637 es anterior al retablo. Es una magnífica pieza renacentista, de dos cuerpos también articulados mediante columnas corintias pareadas de fuste entorchado con el tercio inferior labrado. La puerta del sagrario muestra la Resurrección en relieve entre las imágenes laterales de San Pedro y San Pablo; mientras que el segundo cuerpo lo centra la imagen de Santa Teresa entre las de San Juan y San Esteban. Los retablos de las naves laterales son de la misma geometría, época y estilo, presentando una arquitectura neoclásica del siglo XIX, compuesta de banco, cuerpo y ático. En el retablo de la Asunción, en la nave del evangelio, destacan las imágenes de la Virgen del Rosario del XVII, la Asunción barroca del XVIII y la de San Sebastián en el ático, rococó de la segunda mitad del XVIII. En el de la epístola, destaca el grupo de San Roque, barroco de la primera mitad del XVIII, vestido de peregrino jacobeo, flanqueado por un niño y un perro con un trozo de pan en la boca."

Fuentes: F.J. Ignacio López de Silanes Valgañón. (5/12/999). Patrimonio de La Rioja, La Iglesia de San Martín en Camprovín. La Rioja. Suplemento del Domingo.

Las veredas, muy comunes en Camprovín, fueron indispensables para el mantenimiento del tejado de la Iglesia de San Martín.

En 1966, casi al mismo tiempo que tenía lugar la reconstrucción de la torre, se realizaron veredas para hacer los trabajos de arreglo del tejado.

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