Trabajo en el campo

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Camprovin ha sido siempre un pueblo caracterizado por ser una comunidad autosuficiente. La agricultura era muy importante para la subsistencia de cada familia. Tanto, que su paisaje venía marcado por ella y estaba dominado por los campos de cultivo:los frutales, los viñedos, las huertas y los pastos.

Algo que lo caracteriza, según recuerdan sus habitantes, es que fue siempre un pueblo horizontal en el que no existían ni grandes riquezas ni precariedad; cada familia tenía al menos su espacio de tierra para el autoconsumo y para la alimentación de sus animales.

TIPOS DE CULTIVO

En la segunda mitad del siglo pasado la agricultura riojana, y en especial en la Rioja Alta, se moderniza, lo que da lugar a una diversificación de los cultivos que antes no existía. Los principales cultivos que había en Camprovín eran: trigo, cebada, avena, centeno, forrajes, patatas, remolacha y legumbres. Hay que señalar que el trigo, la cebada y la avena se cultivaban, principalmente, para autoconsumo familiar, el centeno, prácticamente, sólo se usaba para realizar vencejos. También se sembraban forrajes y remolachas para alimentar a los animales. Los excedentes, cuando los había, se vendían o se cambiaban por otros productos.

TRABAJO CON ANIMALES

La tracción animal como método de trabajo para labrar la tierra data de hace miles de años y se siguió usando hasta la llegada de la maquinaria moderna. Siempre nos hemos servido de la ayuda de ciertos animales, no solo para preparar la tierra sino también para usarlos como animales de carga o tiro.

Los agricultores de Camprovín tenían burros, mulos o caballos. De ellos se servían para labrar las tierras, para el acarreo, para la trilla o para usarlos como animales de carga y tiro y así poder transportar, por ejemplo, las comportas llenas de uvas.

“Antes la vida y ritmos del pueblo venían marcados por el campo y el trabajo que te iba pidiendo.”

Muchas de las palabras que escuchamos a los paisanos y paisanas de Camprovín y que desconocemos, están relacionadas con el trabajo en el campo. Desde herramientas hasta técnicas de trabajo forman parte de su vocabulario en peligro de desaparecer.

LOS APEROS

Los aperos, o utensilios de labranza, se mantuvieron casi intactos en su forma y función durante siglos. Elaborados con materiales disponibles en la zona, resistentes y absolutamente funcionales forman aun parte de muchos de los corrales, eras y lonjas del pueblo.

Haz click en la imagen para descubrir el nombre y función de los diferentes aperos. 

 

UNA ESTUFA QUE AHUYENTABA A LAS TORMENTAS

En las zonas más altas de los campos de cultivo, susceptibles de sufrir los efectos de granizadas, se colocaban unas estufas que se encendían cuando amenazaba tormenta. Dentro de estas estufas se colocaba yoduro de plata y carbón vegetal. De este modo, el yoduro de plata ayudaba a que el granizo se hiciera más pequeño e incluso se convirtiera en lluvia y no provocase pérdidas económicas.

TRILLAR, SEGAR Y AVENTAR EL CEREAL

Para conseguir el grano es necesario que, tras su maduración, se trabaje la espiga en diferentes modos hasta sacar el cereal. Entre esos procesos de trabajo nos encontramos con la siega, el acarreo de la mies a la era, la trilla y el aventado, entre otros. Antiguamente, estas tareas se realizaban manualmente hasta la llegada de las primeras maquinarias agrícolas que agilizaron y suavizaron los duros trabajos manuales (segadoras, trilladoras, etc).

1- Segar: Para recoger la cosecha, cuando el cereal está en su punto óptimo de maduración y secado, la primera tarea recolectora es la siega. El cereal se cortaba, segaba, con la hoz y la mano que sujetaba los puñados de mies se protegía con la zoqueta (generalmente en la mano izquierda) y que era una pieza de madera, a modo de guante para evitar el corte de la hoz en dicha mano.

2- Trillar: Proceso de separar el grano de la espiga. La parva sobre la era, extendida en círculo y, tirados por uno o dos ganados, primero se pasaba el rulo (especie de tronco de cono de piedra u hormigón) para desgranar las espigas por aplastamiento, luego se pasaba el trillo para cortar la paja.

3- Aventar: Una vez separada la mayor parte de la paja había que seleccionar y eliminar toda la paja, ramplas e impurezas para recoger grano. Este último proceso de la trilla se hacia aventando o echando al viento para que, por peso, el grano cayera separado del resto de impurezas.

 

Y las mujeres también

Al contrario de lo que muchos piensan y a pesar de haber sido invisibilizadas durante muchos años, las mujeres participaban de las labores del campo y como ellas mismas nos cuentan, esta no era su única tarea.

“Durante cientos de años, el cultivo de la viña se podía realizar con tan solo tres herramientas: el hazadón, la podadera y el corquete.”

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